"Los traficantes están perfectamente equipados; tienen telescopios, radios, equipos digitales, escáner, teléfonos celulares; son jóvenes que actúan como policías vigilando todo, tienen armas, balsas y mucho dinero", aseguró el jefe de la Patrulla Fronteriza en el sector El Centro, de California, Steve Martínez.
Un recorrido junto con agentes de la Patrulla Fronteriza por los lugares considerados más recurrentes para el cruce ilegal, permitió constatar que hay grandes zonas en donde la frontera luce frágil.
Cerca de colonias populosas como la Fronteriza, Nacionalista y El Chorizo, unos tubos blancos entrecruzados, de menos de un metro de altura, dividen ambos territorios, y en El Centinela, un paraje desértico y montañoso que cubre unos 37 kilómetros de la frontera, sólo aisladas mojoneras advierten en dónde termina territorio mexicano y comienza el estadounidense.
No hay más. Ni alambrados, canales o vallas metálicas que impidan el paso. Del lado americano tres unidades de la Patrulla Fronteriza vigilan la zona y del mexicano los polleros siguen sus desplazamientos desde las alturas apoyados con telescopios y walkies talkies . "En muchas ocasiones escuchamos sus señales por radio y cómo gritan `vete; no, regrésate; espera a que se vayan los patrulleros`, para controlar a los migrantes que corren a través del desierto, entre las montañas, tratando de alcanzar la ansiada carretera número 98", aseguró el agente Miguel Ángel Hernández, vocero de la Patrulla Fronteriza.
Según el vocero, los servicios de inteligencia de la patrulla han detectado al menos 10 bandas de polleros que operan en Mexicali, las más organizadas, aunque dice que hay traficantes que operan solos, a menor escala.
A partir de la línea fronteriza, en la ciudad de Caléxico se encuentran numerosas residencias particulares y comercios, que, según el agente, aprovechan polleros y migrantes ilegales para esconderse luego de cruzar hacia el lado estadounidense. Para el jefe de la Patrulla Fronteriza, Steve Martínez, la lucha contra los polleros es como un cáncer, "extirpamos un tumor y aparece otro. El Chan es jefe de una banda en la que participan sus hermanos y cuñados, por lo que tememos que él estará en la cárcel, pero su gente seguirá trabajando en la misma zona", dijo Martínez.
"En los últimos meses hemos visto que los polleros y los traficantes de droga se han unido y están utilizando las mismas rutas de El Centinela o Las Dunas otro paraje desértico, donde hemos encontrado gran cantidad de droga en las unidades en que transportan a los migrantes", añadió.
Cortando vallas
El sector estadounidense de El Centro comprende una franja de 120 kilómetros en donde están enclavadas las ciudades de Caléxico, El Centro y Valle Imperial, vigiladas por 800 agentes de la Patrulla Fronteriza que cuentan con caballos, perros entrenados, tres helicópteros y una unidad de rescate y salvamento denominado Borstar.
Entre los puntos de cruce de más riesgo está el canal Todo Americano de 128 kilómetros de longitud y un caudal que corre a 32 kilómetros por hora. Ahí en este año han muerto 13 personas.
Además, los polleros utilizan el río Nuevo, con aguas altamente contaminadas de desechos químicos y orgánicos que arrojan al canal las fábricas y viviendas en Mexicali. "Cuando encontramos a migrantes que cruzaron por ese río, los bañamos inmediatamente y desinfectamos, porque sabemos que esas aguas causan enfermedades como tifoidea, cólera y hepatitis", dijo Hernández.
Pero también cruzan por las zonas desérticas de El Centinela, y Las Dunas del Valle Imperial, unos arenales que forman lomas de hasta 91 metros de alto y que cubren una zona de 64 kilómetros de largo por ocho kilómetros de ancho. En lo que va del año, en esas zonas desérticas han fallecido 15 migrantes.
Bajo faldas y entre piernas
Martínez consideró que este año se redujo 19 por ciento el número de detenciones de la Patrulla Fronteriza en relación con años anteriores y lo atribuye al fuerte patrullaje.
Los agentes de la Patrulla Fronteriza han tenido que diversificar sus mecanismos de vigilancia, ya que el negocio de pasar ilegales atrae a muchas personas de inocente apariencia.
En días pasados, un migrante detenido reveló haberse internado de manera ilegal a territorio estadounidense gracias a que una mujer lo escondió bajo su falda, entre las piernas, y le cobró 300 dólares.
"La mujer era muy gorda y utilizaba unos vestidos muy amplios, por lo que podía esconder abajo de su vestimenta a los migrantes, mientras ella cruza por la aduana fronteriza, conduciendo una camioneta panel", dijo Hernández.
"Cuando lo detuvimos, el migrante dijo que la mujer sudaba mucho y despedía olores muy feos, por lo que la próxima vez que cruzara lo haría por el desierto, ya que prefería morirse de calor que soportar el olor", añadió.
