Tres pandilleros fueron hallados culpables del asesinato de un adolescente de 17 años, atacado cuando se dirigía en bicicleta a la casa de su hermana.
El adolescente fue golpeado con bates de beisbol hasta que lo dejaron casi inconsciente. Aún así, logró llegar hasta la casa de su hermana, desde donde fue llevado a un hospital, donde murió cuatro días después.
Se había pedido que se les declarara culpables de asesinato en primer grado, bajo el argumento de que la intención de los atacantes había sido asesinar. Sin embargo, el abogado de la defensa presentó el hecho como una acción impulsiva y no premeditada por parte de los pandilleros. Fueron declarados culpables de asesinato en segundo grado.
